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    Para empezar con tu libro Sentir Yoga

    Para empezar con tu libro Sentir Yoga

    El comienzo del aprendizaje humano es la imitación, ese primer pasito que vamos dando para aprender el hacer de nuestro cuerpo y de nuestra mente, está en mirar e imitar, así poco a poco, integrar, reflexionar, descubrir y revelarnos ante nuestro potencial ilimitado.

    Se dice que los antiguos sabios que desarrollaron el Yoga como técnica corporal, observaron a los animales y a la naturaleza para obtener las posturas y sus diversas formas, tratando de copiarlas en sus propios cuerpos para entrar en sintonía con la vibración de la creación y su diversidad. Parte de ese sabio interior que todos poseemos nos puede guiar hacia el auto-aprendizaje, usando ese mismo proceso profundo de observación en nosotros.

    ¿Cómo empezar a practicar?

    Si nunca has practicado Yoga, las posturas pueden parecer fáciles o difíciles, dependiendo de tu relación con tu cuerpo. Pero esa no es una buena medida para empezar.

    El libro “Sentir Yoga” fue creado, para que, al leerlo y mirarlo, puedas relacionarte con las formas de las posturas e imitándolas, comiences a despertar tu capacidad de aprendizaje en esta técnica.

    Cada parte del libro está dispuesta para que puedas explorar, te ofrece guía en palabras sencillas, secuencias para complementar las acciones del cuerpo y además, te sugiere un diálogo con tus sentires, a través de reflexiones psicoemocionales en cada una de las posturas, con la ventaja de que puedes ir a tu propio ritmo y tomarte el tiempo de auto-conocimiento que quieras, hasta que ganes seguridad y fluidez en los movimientos de tu cuerpo.

    Contenidos del libro:

    • La primera parte es una introducción general al yoga, posturas, ejercicios de respiración y beneficios.
    • Luego vienen las posturas separadas en grupos: Posturas de pie, sentado, de flexión, de extensión, torsiones, inversiones, para el abdomen y equilibrio y finalmente posturas de relajación.
    • Cada grupo de posturas incluye una instrucción con sus beneficios específicos y además dos secuencias recomendadas donde puedes aplicarlas.

    Será fácil desarrollar una práctica personal a través de sus páginas; las secciones están diseñadas para informar sobre el sentido y los beneficios de entrar en cada gran familia de posturas y descubrir sus encantos. Develando una por una, las más emblemáticas de cada grupo y describiéndote como puedes armarlas, incluso con variaciones que se ajustan a tus necesidades personales.

    Al final de cada sección, encontrarás secuencias que integran varias posturas de las que has estado conociendo, de tal forma que en tu propio espacio y por tus propios medios puedas hacer una “auto-clase” de Yoga. Todas las secuencias están pensadas para que vayas desarrollando tu ritmo y tiempos de permanencia, repeticiones o nivel de esfuerzo en las posturas según tus posibilidades.

    Entonces, ¿cómo puedes usar el libro si quieres poner manos a la obra?.

    1)  Lee las partes de conceptos básicos, al principio del libro y de cada sección de familias posturales, es muy importante darle contexto e ideas fundacionales a tu mente para que te acompañe durante el camino que empiezas a recorrer.

    2)  Si nunca antes has hecho yoga de posturas, empieza desde el principio; usa el libro en el orden que se entregan las familias y las secuencias, avanza lentamente. Lee las instrucciones para armar la postura y las referencias de las acciones (desde y hacia dónde mover cada cosa, imágenes de sensaciones) antes de comenzar y luego ten en consideración la variación ofrecida en cada postura, hasta que reconozcas a tu cuerpo estable y flexible a la vez.

    3)  Cuando logres “estar” en la postura respira y busca en tus pensamientos y emociones. Escucha que te dicen. Cuando salgas de la postura, vuelve al libro y lee la reflexión, marcada con un *, en silencio contrasta tus sentires.

    4)  Al principio haz las secuencias día por medio, máximo cada dos días para ir creando una rutina que te ayude a mantenerte y avanzar en la práctica. Si estás recién empezando, repite cada sección por dos semanas al menos, antes de ir a la siguiente.

    5)  Cuando completes todas las secuencias y todas las semanas de práctica, podrás hacer cada vez más veces a la semana (incluso a diario) y avanzar usando 1 secuencia de cada familia, cada día que practiques, en el mismo orden propuesto del libro.

    6) Ahora, sería un excelente momento para buscar a un instructor que vibre en tu misma sintonía y cosechar todo ese auto-conocimiento, reflexiones, diálogo personal y confianza ganados, para ahondar en la práctica de Yoga para el resto de tu vida.

    Espero que atesores y disfrutes “Sentir Yoga”. Gracias por la voluntad y dedicación.

    Texto escrito por: Jericó zambrano, instructora de yoga y autora del libro Sentir Yoga. www.radhika.cl y @salaradhika en instangram.

    Aprender a leer las emociones

    Aprender a leer las emociones

    Sin duda la pandemia ha sido un enorme catalizador de emociones. Resulta que nuestro cerebro no tenía información previa para saber cómo responder en pandemia, y esto nos ha llevado a una nebulosa mundial, de la cual algunos escapan, otros sufren, otros la evitan y otros las surfean.

    Depende de cada persona cuál va a ser el resultado de la suma cuarentena+incertidumbre, lo importante es que se decida en consciencia, porque es nuestro propio crecimiento y bienestar el que está en juego.

    Las emociones cumplen un rol poderoso en nuestras vidas
    Las emociones están alojadas en el cerebro medio, y sobre éste, como una capa protectora, se desarrolla poco a poco la corteza cerebral (durante nuestros primeros 24 años), donde se aloja el pensamiento y la regulación.

    Desde el nacimiento, y hasta el desarrollo del lenguaje, las emociones son las encargadas de activar la señal sonora (llanto, quejidos, gritos) para avisarle a nuestro cuidador que tenemos alguna necesidad. Esto es porque el cerebro medio tiene el control por el momento. Si el adulto acude al llamado, y satisface nuestra necesidad, entonces la emoción se transforma en calma, seguridad, satisfacción, etc. Si esto se repite en el tiempo, las emociones permanentes serán: seguridad, tranquilidad, confianza, entre otras.  En cambio, si el adulto ignora la señal sonora y no satisface la necesidad, el cerebro activa la respuesta ante peligro de muerte y se desencadena una serie de funciones orgánicas destinadas a sobrevivir, por ejemplo, se secreta cortisol y adrenalina, se frena el gasto energético (disminuye o cesa el llanto para ahorrar energía), se mantiene el cuerpo en alerta, entre otras. Cuando estas situaciones son repetitivas en el tiempo, entonces las emociones permanentes serán: inseguridad, miedo, soledad, inferioridad, etc.

    Estas emociones que se experimentan desde antes de nacer van modelando nuestro cerebro, formando un patrón y un molde para las experiencias posteriores. A través de la memoria, el cerebro va guardando la información aprendida, de esta manera, la próxima vez que se enfrente a una situación “similar”, ocupará el mismo patrón de respuesta.

    Existen más de 300 emociones que derivan de las 4 principales: Felicidad, tristeza, miedo, ira
    Conforme vamos creciendo, desarrollamos habilidades que nos invitan a nuevas experiencias y a su vez gatillan una infinidad de emociones.  Esto hace que el cerebro se nutra de respuestas y formas de reaccionar. De esta forma, el cerebro aprende y más tarde repite el patrón una y otra vez, de forma automática, así lo hayas aprendido a los 5 meses o a los 20 años.

    ¿Estás criando? también estás creciendo
    De todas las experiencias que podemos vivir a lo largo de nuestra existencia, la crianza es, a mi juicio, una gran oportunidad para el crecimiento personal y espiritual. Desde el momento en que nos enteramos de que estamos gestando una vida, comienzan a suceder, una tras otra, situaciones que nos exponen a un abanico de emociones y respuestas guardadas desde que nacimos. La mayoría de las personas, ignorantes de este conocimiento, simplemente lo interpretamos como un momento más, y lo expresamos como “ando lenta” “el embarazo me tiene sensible” “ando llorona” “la paciencia no me dura nada con este niñito”, etc.

    Aprender a leer el mensaje
    La invitación que hoy te hago es a salir de esa ignorancia y prestar atención a lo que te ocurre. Las emociones tienen toda la información que necesitamos para crecer, para alcanzar nuestros propósitos, para sentirnos poderosxs.

    Cuando sientas rabia, además de gruñir o gritar, detente un momento y obsérvala, reconócela: “¡ah! Siento rabia” siéntela, deja que se exprese, escúchala ¿Qué te dice? ¿Quién te habla en esa rabia? ¿A qué te invita? Habitualmente la rabia se asocia con la fuerza… ¿En qué aspecto de tu vida te sientes débil? ¿De dónde puedes sacar esa fuerza que te hace falta? ¿Qué decisión puedes tomar a partir de esto?

    Estos mismos pasos puedes seguir para cualquier emoción que se manifieste. Por ejemplo, el miedo nos muestra aquello que está carente de coraje, aquello en lo que me siento insuficiente. La tristeza nos muestra aquello que nos produce soledad, nos invita a la valoración de lo que tenemos y de quienes somos. Incluso las emociones que nos proveen bienestar nos entregan mucha información para saber qué queremos mantener o fomentar en nuestra vida.

    Estamos viviendo un espacio de conexión único que otras generaciones no han tenido y que hoy podemos aprovechar para conectarnos con esas emociones que siempre estuvieron escondidas ¿qué mensaje te están entregando? Toma nota, probablemente es algo que te ayudará a crecer.

    Texto de:
    PAULA CARMONA E.
    www.educopositivo.cl
    Instagram: @pacarmon


    Oráculo de cartas Soy Luminosa: Un mensaje para encontrarse cada día.

     

     

     

     

     

     


    Cartas Soy Luminosa: Un mensaje para meditar cada día

    Derribando mitos: “Cuando me metí a yoga no pensé que saldría cansado de las clases”

    Derribando mitos: “Cuando me metí a yoga no pensé que saldría cansado de las clases”

    Francisco Vidal Mora tiene 53 años y desempeña en un cargo profesional en un banco hace 25 años. Siempre le ha gustado practicar deportes, y a pesar del poco tiempo que tiene, se las arregla para correr entre 25 y 30 minutos por semana, practicar sky en invierno, andar en bicicleta y hace algunos años, dejó de jugar fútbol por una lesión en la rodilla.

    En su búsqueda de algo distinto, hace más de un año conoció el yoga como disciplina, gracias a una compañera de trabajo que se lo presentó. Desde un comienzo, le advirtieron que sería un cambio radical a todo lo que venía haciendo, que en ese minuto se limitaba a ir al gimnasio, y al cabo de un tiempo no pudo dejar de practicar yoga.

    Si bien la crisis sanitaria por el Covid-19 ha impedido que pueda asistir a clases regularmente, está participando de clases virtuales gracias a su trabajo, y esto lo ha mantenido activo.

    Recuerda que conocía vagamente lo que era el yoga, y tenía una visión bastante escética sobre el tipo de ejercicio que se realizaba. “Esto lo veía como ejercicios para mejorar la flexibilidad y cosas por el estilo. Jamás hubiese pensado que habían ejercicios de meditación, respiración, tonificación de músculos”, explica.

    ¿Cuál fue tu motivación para ser constante en la práctica?

    -Cuándo empecé a conocer más y darme cuenta que esto iba más allá de músculos y flexibilidad, entré en un mundo más de estar conciente del aquí y ahora. Asistir a clases me hacía desconectarme del estrés de la vida. Poco a poco fui adquiriendo mejor concentración, meditación y suena raro, pero comencé a escucharme a mí mismo, estar conmigo y cuestionarme ciertas cosas. El yoga me dio este espacio.

    ¿Cuáles fueron los mitos que derribaste luego de lograr continuidad en la práctica?

    -El primer mito que se derribó fue encontrarme con más hombres prácticando yoga. Siempre éramos dos o tres en clases de 10 o 12 personas. Me encontré con personas que eran más metódicas y profesionales que yo, que entraban a yoga complementando otras disciplinas como el running, surf, maratonistas y esto les permitía tonificar y mejorar su condición física.

    ¿Sientes que el yoga ha contribuido en cuerpo, mente y espíritu?

    -Yo creo que sí. Me acuerdo que cuando me metí a yoga no pensé que saldría cansado de las clases, y salía exigido, transpiraba en clases, cosa que nunca imaginé. Todo esto es porque hay que mantener el equilibrio, las posiciones y las torciones. Este tipo de cosas no las piensas cuando ingresas a esta disciplina, te da un foco y una concentración que no se ve de afuera.

    ¿Compartes los logros que ha obtenido con tus amigos y familia?

    -Mis hijos, mis padres y amigos saben que estoy en esto. Al principio no podían creerlo pero después estaban muy entusiasmados. Hay gente que te ve que sigues en esto y te pregunta si pueden comenzar, si están a tiempo y la verdad es que para el yoga no hay edad, no hay sexo, ni impedimentos para iniciar esta disciplina.

    Francisco se muestra convencido que esto fue un descubrimiento que lo acompañará el resto de su vida. Para él, la práctica del yoga es un complemento en su día a día, es algo que le sube el ánimo y mejora su condición física.

    Por otro lado, sostiene que hay mucha desinformación por parte de otros hombres que piensan que el yoga no los ayudaría a mejorar su condición física, a “bajar la guata, y caen en el estereotipo que para quemar calorías deben realizar ejercicios de cardio, y desde afuera el yoga no se ve con ese gasto energetico. Pero una vez que estás adentro, y comienzas a hacer de buena manera las asanas y fortalecer bien los musculos a apretarse un poquito al realizar ejercicios de equilibrio y torsión, te das cuenta que sí hay un gasto focalizado de energía, y que tiene emparejado la meditación y el estar con uno mismo. Algo que otras disciplinas no entregan”, explica Francisco.

    Bajar el nivel de estrés y ansiedad de la sociedad actual es uno de lo beneficios más importantes que ve Francisco en el mundo de hoy. Por esto, cree que si todos tuvieramos estos momentos de meditación, de estar con uno mismo y de bajar el ruido externo la sociedad, todo sería mucho mejor de lo que es ahora.

    No podemos salir, pero sí podemos entrar al mundo interior

    No podemos salir, pero sí podemos entrar al mundo interior

    La situación de encierro que estamos experimentando hace algunos meses nos afecta a todos.  A algunos en mayor medida que a otros, por diferentes y variados motivos. Como en toda situación, a ciertas personas se les hará más fácil poder adaptarse a este nuevo contexto, pero pienso que a TODOS, de una u otra manera dependiendo de nuestros recursos tanto materiales como inmateriales, nos trae repercusiones de la más diversa índole.

    Cualquier dolor, cualquier preocupación, cualquier situación incluida por supuesto ésta, se agrava de modo exponencial si quien la sufre se obstina en pensar que: “solo me ocurre a mi”.  Entonces, un buen punto de partida para movernos del pesimismo al optimismo es afirmar que nadie puede quedar ajeno a sufrir alguna consecuencia en este particular contexto.  Seguramente al final de este periodo quedaremos con más preguntas que respuestas y esa es mi idea: una invitación a la reflexión, a cuestionarnos, a pensarnos, haciéndonos preguntas y NO necesariamente para encontrar respuestas inmediatas.

    ¿Puedes responder estas preguntas?
    Esta puede ser una muy buena oportunidad para aprender y re aprender, a escuchar nuestro mundo emocional, darle voz a aquello a lo que no le damos habitualmente. En ese sentido te pregunto: ¿Puede ser la cuarenta una experiencia de aprendizaje? ¿Qué podríamos aprender en este período de encierro? ¿Qué estamos descubriendo de nosotros mismos?  Quizás hay cosas que antes no veíamos… ¿Qué ha aparecido en esta cuarentena? ¿Qué ha desaparecido? Seguramente hay ciertas cosas que dábamos por hecho, cosas en el mundo de lo automático, de lo obvio, de lo invisible... ¿Qué cosas se tornaron visibles?, ¿Qué cosas se volvieron relevantes ahora en nuestras vidas?, ¿Qué hace que estas sean importantes?, ¿Qué va haciendo sentido? ¿Qué deja de tener sentido? ¿Qué nos está acomodando, qué nos incomoda?

    Las emociones tiñen la manera en que vemos el mundo, las más presentes hoy en día entre nosotros son: aburrimiento, frustración, incertidumbre, rabia, pena, nostalgia, miedo, entre otras. Son emocionalidades que en la sociedad hedonista en la cual vivimos - centrada en los placeres, evitando a toda costa algún grado de dolor o sufrimiento - no tienen cabida, es más, cuando éstas llegan, es como si solo importara superarlas lo más rápido posible.

    Es muy importante descubrir que las emociones NO son controlables, estas simplemente aparecen, y evitarlas es imposible. No puedes elegir qué sentir. Entendiendo que hay emocionalidad alterada esperable, dado que estamos en una situación anormal, nadie sabe responder de manera 100% adaptativa y funcional a este escenario nuevo y complejo, así es que en primer lugar debemos dejar de exigirnos y bajar las expectativas de llevar este período de manera “correcta”. (¿Acaso habías vivido otra pandemia como esta?  Entonces, ¿Por qué habrías de saber cómo actuar?)

    Vivamos esas emociones, habitemos estas emociones; sintamos la pena cuando hay pena, sintamos la rabia cuando aparece la rabia, lidiemos con el aburrimiento…dejemos que hagan su trabajo, quedemos un rato ahí, y preguntémonos: ¿Qué estoy sintiendo…lo he sentido antes? ¿Cómo me relaciono con esa emoción? ¿Qué función está cumpliendo?  Sí, porque las emociones vienen para decirnos algo, por ejemplo; el miedo, tan presente en muchos de nosotros hoy en día, tiene “mala prensa” y está asociado a cobardía, siendo que es la emoción que nos cuida, en sus luces nos entrega la posibilidad de prepáranos, es extremadamente adaptativa y significativa, nos señala lo que queremos preservar, no escuchar el miedo puede generar consecuencias devastadoras. Te invito a ver una charla muy inspiradora en TED “Lo que el miedo nos puede enseñar” de Karen Thompson Walker quien plantea un punto de vista muy interesante con respecto a esta emoción. 

    Debemos aprender a legitimar nuestras emociones. Cuando las reconocemos, las aceptamos y las hacemos nuestras, se produce un proceso muy liberador y éstas cobran significado y sentido.  Además, el hecho de pasar por las emociones, vivirlas y encarnarlas, va generando plasticidad y riqueza emocional, con lo cual podemos inclinarlas a nuestro propio beneficio y bienestar.

    La regulación emocional comienza con sentir que la emoción es sana y siempre nos brindará información valiosa, eso no quiere decir que debemos reaccionar de cualquier manera impulsivamente; el comportamiento es la clave, podemos regular la fuerza de la emoción, se puede decir que un individuo influye en cómo se siente la emoción, cuánto dura, cómo se vive y cómo se expresa. No es malo sentir la emoción, pero no somos la emoción, debemos hacernos cargo de lo que sentimos y darle tiempo a que ella nos brinde otra manera de ver las cosas.  La regulación emocional se aprende, se entrena. Al observarnos, al hacerlas conscientes, podemos desacoplar automatismos.

    Con todo esto, podemos pensar en el hecho de que siempre podemos ELEGIR desde qué lugar nos vivimos las cosas que pasan, y en este sentido, la situación de cuarentena no queda fuera, podemos elegir. 

    En estos momentos en los cuales tenemos restringidas nuestras libertades individuales por un bien colectivo, no tenemos restringida la libertad de elegir qué actitud adoptar y qué queremos cultivar en este período. Podemos preguntarnos sobre que cuestiones nos preocupamos, si acaso estamos dedicando nuestra energía a aquello que de verdad nos importa…es la oportunidad de volver al centro, a re situar nuestros ejes…

    ¿Se puede ser feliz en cuarentena?

    Escribiendo, me acordé de una frase que alguna vez leí que decía algo así: “la vida se define en como manejas el plan B”, imagino tiene que ver con que la vida es dinámica, en este sentido, es normal que se presenten hechos como los que estamos viviendo. No anticipados, no planeados y que es primordial contar con recursos que nos permitan reaccionar a los obstáculos e improvisar.  Aquí van más preguntas para ti: ¿Has pedido ayuda? ¿Has hablado de cómo te sientes? Hazlo, cuando verbalizamos lo que sentimos, nos aliviamos, podemos tener conversaciones colaborativas y dialógicas, y rescatar la sabiduría que reside en cada uno de nosotros.

    Esta puede ser la oportunidad de alejarnos del mundo un rato para mirarlo con cierta distancia, desde una nueva perspectiva, invitándonos a valorar lo que tenemos y lo que hemos perdido…depende sólo de nosotros la posibilidad de hacer de esta circunstancia un proceso de enriquecedora reflexión y transformación personal, camino que nos lleva a transitar tanto por luces y claros, como por las sombras y tinieblas que residen en nuestro interior.

    No olvides que la felicidad es compatible con los problemas y el éxito es posible en todas las circunstancias. El desafío que tenemos siempre, sobre todo hoy, es aprender a convivir con los problemas, aprender a vivir en esta situación de pandemia, dejar el control de lado, fluir con ella.

    Quisiera terminar preguntándote ¿Hay algo por lo que te felicites en esta cuarentena? ¿De qué te sientes orgulloso? Yo me centraría en aplaudirnos por lo que todos hemos conseguido: autorregulación y gestión, capacidad de adaptación y flexibilidad, creatividad, conciencia de limites, pedir ayuda y brindarla, identificar necesidades propias y de otros, alfabetización digital, etc.

    El proceso de vivir se trata de pasar por experiencias, pero debemos poder aprender de ellas, es decir, capitalizarlas en aprendizajes. ENTREGUÉMONOS A LA EXPERIENCIA, REFLEXIONEMOS… partamos por aceptar todo tipo de emociones y experiencias.  Este período no necesariamente tiene una connotación negativa, tampoco es una pérdida de tiempo, es una vivencia que nos marcará a todos, podemos ver muchas ventajas y de cada uno de nosotros depende su significado y sentido.  Yo elijo y prefiero verla como una oportunidad ¿Y tú?

     

    Ejercicio práctico para empezar a trabajar el auto conocimiento en cuarentena:

    Todas las semanas, destina un día (todos los días Domingo, por ejemplo) para anotar pensamientos y reflexiones en un cuaderno, el hecho de escribir es muy importante para poder procesar nuestro mundo interior; nos ayuda a plasmar lo que sentimos y poner en perspectiva lo que nos pasa, podemos empezar a reconocer patrones de comportamiento, registrar ciertas tendencias, descubrir qué nos gusta, qué nos molesta, etc.  Además de lo beneficioso que es tomarte una pausa para escribir y estar contigo mismo.

    Algunas posibles ideas para comenzar…

    1. Describe tu estado de ánimo general de la semana.
    2. Las emociones que surgieron esta semana.
    3. Cómo reaccionaste cuando aparecieron.
    4. ¿Respecto de qué has tomado consciencia esta semana?

    En las siguientes semanas puedes ir comparando tus respuestas. Lo que escribas y releas te ayudará a tomar conciencia de cómo estás más allá de lo evidente y a ver una progresión de tus emociones.

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    Autora: Geraldine Price P.
    Coach Ontológico -  Life Coach Licenciada en Psicología
    Fundadora de Stay Wild Chile @stay_wild_chile

     

    Hombres que no practican yoga

    Hombres que no practican yoga

    En las clases de yoga es indiscutible que siempre hay más alumnas mujeres que hombres ¿por qué ocurre así? Nosotras quisimos ir más allá y hacer una investigación acotada de sus razones, así que buscamos a chicos y adultos que NO practican y les preguntamos sus razones.

    En general no les llama la atención

    El 50% de los encuestados manifiesta que el yoga es una disciplina que no les llama la atención, pero les interesaría conocer más si tuvieran tiempo.

    Prefieren deportes más intensos

    Ellos tienden a preferir actividades físicamente más intensas. Ir al gimnasio, levantamiento de pesas o deportes colectivos. Así lo demostró el 20% de los encuestados que preferían un deporte, que a sus ojos fuera de mayor exigencia física. Esto demuestra nuevamente el desconocimento que existe acerca del yoga ¿sabías que según la Fundación LiveStrong, el Bikram Yoga puede eliminar hasta 800 calorías en una hora de ejercicio?

    A la mujeres se les hace más sencillo

    Si bien no es un sentir mayoritario en la encuesta, el 10% de los entrevistados cree que el yoga se le hace más fácil a las mujeres que a los hombres. Es una idea muy habitual, pero sin fundamento real. Cada persona tiene ventajas y enfrenta dificultades en la práctica que no están relacionadas con su género. En otras palabras, a todos nos cuesta 😉

    Nos soy suficientemente flexible o joven para el yoga

    Efectivamente hay quienes piensan que para iniciarse en el yoga necesitan alguna caracteristica especial. El 40% piensa que ser elasticos o flexibles es una condición. Tener implementos, incluso ser joven fueron algunas de las respuestas obtenidas. El yoga es un aprendizaje que se va moldeando a lo que cada persona requiere según su edad y posibilidades… un camino que no tiene un destino único para todos.

    ¿Qué te detiene?

    Como podemos ver, el desconocimiento y la mitología que rodea al yoga es, en muchas ocasiones, uno de los principales enemigos de que esta disciplina no sea adoptada y conocida por más personas. En muchos casos, las ganas de comenzar esta practica estaban pero faltaba ese empujón inicial para entrar a este maravilloso universo.

    ¿Quieres empezar?

    • Busca un buen profesor de yoga que pueda guiarte en los primeros pasos.
    • Revisa algunos libros y videos que también de base.
    • Empieza practicando el Saludo del Sol: no va a ser fácil en el principio, pero te va a servir para descubrir aspectos de tu cuerpo que no conocías.